martes, 2 de febrero de 2016

Confirmado científicamente: la copa importa, y mucho, cuando bebemos vino

En realidad, todos los aficionados al vino lo sabíamos: no sabe igual (ni parecido) el mismo vino tomado en una buena copa o en un vaso. Vale, comparar con un vaso es irse al extremo, me diréis, pero la verdad es que tampoco se aprecian del mismo modo los sutiles aromas del vino en una buena copa de un tamaño adecuado que en otra no tan buena…

Ya hace algún tiempo os hablábamos en este mismo blog de la importancia de la copa en la degustación del vino, y en cómo seleccionar la más adecuada para cada uno: las diferencias entre las copas para blanco o para tinto, los mitos alrededor de las copas para espumosos, etc. Sí, todo esto ya se sabía hace tiempo, de forma puramente empírica: probando, catando y descubriendo con qué copa se disfruta mejor del vino. Luego se buscaba una explicación lógica a ese resultado, pero era la subjetividad de la cata la que decidía qué copa era “la buena”. Si hasta se hacen “catas de copas”, catando el mismo vino en copas diferentes para detectar las diferencias de una a otra…

Pues bien, un reciente estudio científico llevado a cabo en el Instituto de Biomateriales y Bioingeniería de la Universidad Médica y Dental de Tokio, ha corroborado de forma objetiva lo que ya sabíamos gracias a nuestros subjetivos sentidos. Estos científicos desarrollaron una “cámara olfativa”, que detectaba la forma en la que las moléculas de etanol escapan de diferentes vasos y copas. La información obtenida, y presentada de forma gráfica, demuestra claramente cómo el etanol se concentra en forma de aro en el borde de la copa, de forma más marcada en las copas más apropiadas para la degustación del vino: las que se cierran en su abertura. Esto permite que, al ir a beber, la nariz se introduzca por la zona donde menos concentración de alcohol hay. Esto permite que se aprecien así mejor los aromas del vino, sin interferencia del propio olor del alcohol.


No es ésta, por supuesto, la única razón que hace unas copas mejores que otras. Ya hablábamos en ese otro artículo de la importancia del tamaño, por ejemplo, y extensos estudios realizados por fabricantes de copa como Riedel han llegado a determinar incluso qué copas son mejores para cada variedad de uva. No, quizás estos japoneses no han llegado a hilar tan fino: al fin y al cabo son científicos, no enólogos. Pero han demostrado de forma gráfica y fehaciente lo que ya sabíamos: que la copa sí importa. Y mucho.

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