lunes, 26 de octubre de 2015

Cómo guardar el vino en casa

Todo amante del vino, tarde o temprano se encuentra ante este dilema: las botellas de vino se le empiezan a acumular, ya sea porque ha comprado alguna caja a buen precio, porque ha hecho un recorrido enoturista comprando un poco en cada bodega… o por la razón que sea. En ese momento, y conocedor de que el vino es como un ser vivo, que requiere ciertas condiciones de almacenaje para su correcta conservación, se plantea la pregunta: ¿cómo almaceno el vino en casa?

No cabe duda de que si estamos ante un enófilo consumado, no dudará en comprarse una vinoteca, uno de esos armarios refrigerados que garantizan la idónea conservación de nuestras botellas más preciadas, en condiciones perfectas de temperatura y humedad. Está claro, esta es la mejor opción para conservar adecuadamente los vinos en un domicilio particular (donde, ni solemos tener una bodega subterránea a mano, ni es cuestión de que climaticemos todo un espacio de almacenaje), pero esta solución tiene un coste de adquisición y mantenimiento (el consumo eléctrico de un aparato conectado las 24 horas del día los 365 días del año) que no todos los aficionados están dispuestos a asumir. Lógicamente, no es lo mismo tener que conservar una colección de muchas decenas (o incluso centenares) de vinos de gran calidad, que buscar dónde guardar las 10 ó 20 botellas de precio medio que hemos acumulado sin saber muy bien cómo…

Si estamos en este segundo grupo, de los que prefieren buscar una buena ubicación a sus botellas sin hacer una inversión en una vinoteca, lo que debemos saber por encima de todo es qué debemos evitar en el almacenaje de nuestros vinos.

Los enemigos del vino

Al vino no le van bien los cambios, ni los extremos. No le van bien las temperaturas muy altas ni muy bajas, y tampoco le van bien los cambios bruscos de temperatura. Lo ideal sería mantenerlo siempre a “temperatura de bodega”, en un ambiente más bien fresco, digamos alrededor de los 18ºC, pero, salvo en invierno, es difícil que dispongamos de una estancia así en casa. En ese caso, lo que debemos procurar es buscar un lugar de almacenaje que quede lejos de la calefacción en invierno, y que sea una de las estancias más frescas de la casa en verano. Si disponemos de sótano, o un trastero en los bajos del edificio, suele ser el lugar más adecuado, ya que ni está expuesto a los rigores del verano, ni suele estar calefactado en invierno.

También debemos recordar que el vino hay que almacenarlo en posición horizontal, para que el corcho se mantenga en contacto con el líquido y se evite su resecamiento. Un corcho reseco no realiza su función con efectividad, y permite una mayor entrada de oxígeno que envejecerá prematuramente el vino, o, en el peor de los casos, incluso permitirá que se filtre líquido a su través. El calor es también un enemigo del corcho, pero si ya hemos buscado una estancia lo más fresca posible, dejar las botellas tumbadas ayudará a mantenerlos en las mejores condiciones para su conservación.

Debemos tener presente también que el corcho es poroso, y a través de él se va filtrando poco el aire… y los olores. Por ello, es fundamental guardar el vino en un lugar preferiblemente sin olor, y, sobre todo, sin presencia de olores intensos, sean del tipo que sean, que con el tiempo podrían echarnos a perder los sutiles aromas de nuestro amado vino.

El grado de humedad ambiental también es importante, aunque generalmente es algo sobre lo que no podemos actuar fácilmente. Al vino le va bien una humedad ambiental media, ni tan baja que favorezca el resecamiento de los corchos, ni tan alta que pueda provocar la aparición de mohos en los mismos, o bien un olor a húmedo en la habitación que pueda filtrarse hacia el vino. Éste es un criterio que puede ir en contra del anterior en cuanto a la elección de un sótano como lugar de almacenaje, si dicho sótano resulta ser húmedo; una pena, pues un sótano húmedo suele ser fresco…

Al vino tampoco le viene bien el ajetreo. El vino se conserva mejor en reposo, no con la botella moviéndose de un lado para otro. Incluso las vibraciones del tráfico o los ruidos pueden llegar a alterar la conservación de un vino, aunque no debemos obsesionarnos con eso: esto sólo afecta a los vinos conservados durante largos periodos de tiempo, y probablemente las sutiles variaciones que provoquen estos efectos tampoco están al alcance del paladar del aficionado medio. Pero sirva como guía para pensar en ubicar nuestras botellas en un lugar donde no tengamos que estar moviéndolas continuamente de sitio. Es decir, una caja dentro de un armario que tengamos que sacar cada vez que queramos cambiarnos de zapatos, no es el mejor lugar de almacenaje para nuestro vino…

Y, por último, la oscuridad. Al vino tampoco le viene bien estar expuesto a una luz intensa. De nuevo, la calma, el frescor y la oscuridad de las clásicas bodegas aparecen como el lugar idóneo para la guarda del vino. En nuestro caso, convendrá buscar un lugar preferiblemente resguardado de la luz. El sótano o el trastero de nuevo se convierten en lugares adecuados en este aspecto, si cumplen también con los criterios comentados anteriormente (o con la mayor parte).

Dónde guardar el vino… y cuánto tiempo

Si no disponemos de un almacén climatizado o de un armario vinoteca, tendremos que buscar el rincón de nuestra vivienda que mejor se adapte a los requisitos que hemos expuesto con anterioridad, aunque asumiendo que difícilmente los cumpliremos todos. En particular en nuestro país suele resultar difícil en una vivienda típica encontrar una habitación no climatizada cuya temperatura a lo largo del año sea más o menos constante y fresca. Prácticamente imposible. Así que, dentro de nuestras posibilidades, intentaremos buscar el mejor sitio, sabiendo que nunca será el idóneo para guardar nuestro vino durante largos periodos de tiempo.

Por esta misma razón, si no tenemos las condiciones adecuadas ni estamos dispuestos a invertir dinero en una vinoteca, debemos procurar consumir los vinos que adquiramos en un plazo de tiempo razonable. Sabemos que hay vinos que conviene consumir en el año (en general, blancos, rosados y tintos jóvenes) y que los crianzas y reservas pueden almacenarse durante más tiempo, mejorando incluso con los años en muchos casos. Pero esto es la teoría: si las condiciones de almacenaje no son las adecuadas, pocos vinos mejoran, produciéndose fácilmente lo contrario, que van empeorando ligeramente con el paso del tiempo. Por esta razón, nuestro consejo si no se dispone de las condiciones óptimas de almacenaje es plantearse el plazo de un año como máximo para el consumo de los vinos que vayamos adquiriendo, independientemente de su tipo. Por supuesto, se trata solamente de una recomendación conservadora, puede que nos duren mucho más… pero, ante la duda, mejor no arriesgarse.

Existen estudios que han medido el envejecimiento de un vino conservado razonablemente bien en una vivienda, frente al que experimenta el mismo vino en condiciones de bodega. Las conclusiones de estos estudios es que un año de almacenaje en casa equivale muchas veces a 3 ó 4 años de estancia de ese vino en condiciones de bodega. Los números hablan por sí solos.

Consejos para guardar el vino en casa:

Por resumirlo en pocas palabras, os recomendaríamos básicamente lo siguiente en cuanto a cómo guardar los vinos en casa:
  • Sobre todo, no guardarlos en la cocina. Suele ser el peor sitio, al estar expuesto a cambios de temperatura (al cocinar, al poner el horno), de humedad (vapor producido al cocer), olores variados… Prácticamente cualquier sitio de nuestra casa es mejor que la cocina para guardar el vino. Si vuestros muebles de cocina incluyen un botellero, mejor usadlo para las botellas de refresco o para colocar unos adornos, vuestro vino os lo agradecerá.
  • Si disponéis de trastero o sótano, consideradlo como una de vuestras primeras opciones. Suelen ser lugares oscuros, tranquilos, sin olores, y razonablemente frescos, uno de los mejores sitios para almacenar vuestros vinos.
  • Si no disponéis de medios adecuados, no os planteéis formar vuestra propia bodega para una larga guarda. Comprad los vinos pensando en bebéroslos durante los próximos meses. Es la mejor forma de garantizar que los degustaréis en las mejores condiciones.
  • Y, como consecuencia de lo anterior, si queréis empezar a formar una verdadera bodega personal, y a experimentar con almacenar vinos para larga guarda y así poder descubrir cómo evolucionan con el paso del tiempo… en ese caso deberéis invertir en una buena vinoteca. En una vivienda media, suele ser la única forma de garantizar que nuestros vinos se conservarán en las mejores condiciones con el paso de los años.