martes, 28 de abril de 2015

Mermeladas “gourmet” o “premium”: ¿valen lo que cuestan?

El comprador potencial que se encuentra por primera vez frente a una mermelada “gourmet” suele enfrentarse a un dilema: el frasco es atractivo y el nombre también, pero el precio es el doble (o a veces más) que una mermelada de supermercado. ¿Realmente merece la pena?

Depende.

Para empezar, depende de la mermelada: no todo lo que se vende como “gourmet” tiene la misma calidad. Algunos de esos productos son realmente extraordinarios. Lamentablemente, otros no son mejores que la alternativa industrial barata; a veces, lo de “gourmet” es puro marketing.

Y el otro factor es el cliente: no todo el mundo valora las cosas igual. Hay quien está dispuesto a pagar más por una experiencia gustativa diferente, y hay quien no. Esto es muy personal.

Por estas razones, no podemos daros una respuesta en términos absolutos: algunas mermeladas de calidad valen lo que cuestan y más. Otras no. Pero incluso las buenas, a unas personas les compensa adquirirlas y a otras no. Depende.

Hasta aquí sólo hemos dicho perogrulladas, lo sabemos pero es difícil decir mucho más en términos tan globales. Lo que sí podemos decir es qué diferencia una buena mermelada de calidad de las mermeladas corrientes, a qué se debe la diferencia de precio y qué podemos encontrar a cambio. La decisión sobre si os merece la pena o no, ya será cosa vuestra.



Mermeladas de supermercado frente a mermeladas de calidad

Para empezar, no nos gusta demasiado el término “gourmet”, que suele conllevar más marketing que otra cosa, pero lo usaremos por comodidad para designar una buena mermelada, de calidad. Porque, evidentemente, nos centraremos en éstas, las de verdadera calidad, y no cualquier otra (industrial o no) a la que le pongan un frasco bonito y las palabras “gourmet”, “premium” o “de luxe” en la etiqueta como excusa para subir su precio unos euros sin más que añadir alguna especia de nombre resultón al mismo contenido de siempre.

¿Cuál es la principal diferencia entre una mermelada barata de supermercado y una mermelada de calidad? La principal es, sin duda alguna, la calidad de sus ingredientes. Y eso es algo que se nota tanto en el sabor… como en el precio.

Hay frutas… y frutas

El contenido en fruta mínimo de una mermelada está fijado por ley, por lo que, aunque puede haber pequeñas diferencias en esto (que algunas mermeladas incluyan algo más de fruta que otras), no suele ser un factor muy diferenciador. La cantidad no es el factor clave; la calidad, sí.

Todas las mermeladas industriales de supermercado tienen algo en común: se elaboran con fruta que no puede venderse por piezas. No significa que sea fruta “mala”, pero se utilizan aquellas piezas que están dañadas, golpeadas, sobremaduras, rotas, “feas”… Es normal: eso no puedes venderlo en una frutería, y en cambio triturado para hacer mermelada nadie lo va a notar. Y, además, resulta más barato. Por otro lado, se trata de fruta perfectamente válida para su consumo, así que las mermeladas industriales utilizan estos descartes para elaborar sus mermeladas y poder ofrecerlas a un precio bastante más reducido que si usasen la misma fruta que podemos comprar en el mercado.

En cambio, una buena mermelada de calidad usa fruta de calidad, fruta como la que consumimos en casa (en algunos casos, incluso mejor, pues algunas mermeladas artesanas se elaboran con fruta recién recogida de huertas cercanas, en su punto de madurez, y puede que de cultivo orgánico; algo que rara vez encontramos en los mercados). Por supuesto, esta fruta es más cara, y eso repercute en el precio de la mermelada, que resulta mucho más elevado. Pero, ¿hay diferencia en el sabor?

Rotundamente, sí. Porque, sin discutir en absoluto la salubridad o los valores nutricionales de la fruta “procedente de descartes”, no cabe duda de que su sabor no es el mismo que el de la fruta “vendible al público”. Esas frutas rotas, golpeadas, etc, en general han estado expuestas a un proceso de oxidación que les camia el sabor. Es como abrir una manzana y esperar a que se oxide, a que se ponga marrón: no sabe igual que una recién partida. Sabe peor. Esa fruta rota y golpeada no sabe igual que la sana, es algo evidente. Y esto se nota al final en el sabor de la mermelada.

Éste es probablemente el principal factor que diferencia la calidad y precio de una mermelada de calidad frente a una mermelada corriente de supermercado, y es algo que sin duda os confirmamos que SE NOTA EN EL SABOR. Y mucho. No hay color. Las mermeladas de supermercado las hay mejores y peores, pero ni las más buenas le llegan a la suela de los zapatos a una buena mermelada de calidad que haya empleado para su elaboración frutas sanas y en su punto óptimo de maduración.

Como decían hace tiempo en algún anuncio, en las mermeladas corrientes la fruta la ves en la foto de la etiqueta; en otras, la llegas a ver en trozos dentro del tarro. Pero en una mermelada buena de verdad, la saboreas en la boca.

Las mermeladas buenas de verdad saben a fruta. Las otras son dulces.

Otros factores

Hay más factores, por supuesto, que ayudan a diferenciar una mermelada de calidad de otra corriente, aunque el anterior creemos que es el más importante de todos. Entre otros podríamos mencionar los siguientes:

·     Contenido en azúcar: aunque los máximos están regulados por ley, las buenas mermeladas suelen tener un menor contenido en azúcar añadido. Además, si la fruta utilizada es buena y en un buen punto de maduración, no necesitan abusar de ello.
·     Tipo de elaboración: artesana o industrial. Al igual que el mejor cocinero no conseguirá la misma calidad cocinando para 2 que para 200, lo mismo ocurre con cualquier otro producto. Una elaboración artesana en pequeños lotes siempre permite, en principio, una mayor calidad en el producto final.
·    Ingredientes/Originalidad: lo colocamos en último lugar porque nada impide a una mala mermelada industrial añadirle un par de productos exóticos para parecer sofisticada, y las hay. Añadir las palabras “con jengibre” o “al cardamomo” (por menciona un par de especias a menudo asociadas con este tipo de mermeladas) puede no significar nada si la calidad de fondo no acompaña. Una buena mermelada con estas especias estará exquisita. Otras... simplemente saben a especias dulces.

Conclusión

Cuando pruebas una mermelada realmente buena, la verdad es que la diferencia de precio empieza a parecerte despreciable. Teniendo en cuenta lo que te dura un frasco de mermelada, las pequeñas cantidades que se utilizan en cada ración, el sobrecoste resulta despreciable. Si lo analizas, ¿qué suponen un par de euros al mes frente a disfrutar de un exquisito sabor a auténtica fruta en tus desayunos? Por supuesto, la decisión es personal… pero es difícil valorarlo adecuadamente si nunca se ha probado una mermelada artesana de calidad, elaborada con frutas de temporada, recién cosechadas en su punto de maduración. Cuando las pruebas, no quieres otras.


¿Has probado ya las mermeladas Valtié que tenemos en Delicias Ibéricas? Elaboradas de forma artesana con productos de la huerta del Valle del Tiétar, en la Sierra de Gredos. Sencillamente, exquisitas.

martes, 14 de abril de 2015

Tu sumiller personal... o cómo ligar con un vino :-)

¿Os preguntáis qué tiene que ver el ligoteo con el vino? Echad un vistazo a este “Videotutorial de Seducción” y lo entenderéis :-) (tranquilos, dura menos de 1 minuto):




Así que ya lo sabes: si te preguntas cómo elegir el vino más adecuado para una cita romántica, o el mejor vino para una cena perfecta… consulta a Tu Sumiller Personal de Delicias Ibéricas, no vayas a echar a perder la ocasión de tu vida por no elegir bien el vino :-)

Descripción del servicio

Se trata de dos servicios en uno, uno de ellos dirigido a la orientación en materia de vinos (que hemos llamado “Tu Sumiller Personal”), y otro enfocado a asesoramiento gastronómico (“Secretos del Chef”), pero los dos funcionan de la misma manera, que te explicamos a continuación:

Para acceder al servicio, no tienes más que registrarte en la web y ponerte en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico info@deliciasibericas.es exponiendo tu consulta.

Estos son algunos de los servicios que podemos ofrecerte:

Tu Sumiller Personal – Algunos ejemplos
  • ¿Quieres regalar un vino a alguien y no sabes por cuál decidirte? Dinos tu presupuesto aproximado y cuéntanos algo sobre la persona a la que se lo vas a regalar (si es buen conocedor del mundo del vino o no, sus preferencias si las conoces, su edad…). Te ofreceremos diferentes propuestas personalizadas con nuestros comentarios, para que elijas la que más te satisfaga.
  • ¿Buscas un vino para un maridaje determinado, o para acompañar una comida o cena especial? Cuéntanos el menú, algo sobre los comensales, y danos un presupuesto: te ofreceremos varias opciones, siempre con nuestros comentarios.
  • ¿Quieres descubrir nuevos vinos, nuevas variedades de uva, nuevas zonas…? Dinos tus preferencias (estilo de vinos que te gustan, o tipos de vinos que deseas descubrir…), tu presupuesto y el número de vinos, y te prepararemos una propuesta. Si quieres, incluso podemos prepararte un carrito de compra base, que podrás validar o modificar a tu gusto, para tu mayor comodidad.
Secretos del Chef – Algunos ejemplos
  • ¿Vas a preparar una comida especial y te gustaría que te ayudásemos a darle un toque diferente  y original? Cuéntanos tu idea de menú y quiénes serán los comensales, e intentaremos darte sugerencias sencillas, rápidas y económicas para aportar un toque diferente y asegurarte un éxito rotundo.
  • ¿Te atrae probar alguno de nuestros productos pero no sabes bien cómo emplearlo o con qué combinarlo? ¡Escríbenos! Te daremos un montón de sugerencias de diferentes tipos, ya sea para entrantes, principales, bocadillos o postres.
Todo ello siempre en base a estas premisas: dar unos toques de calidad y originalidad con la máxima rapidez y sencillez, sin complicaciones y al alcance de cualquiera sin necesidad de conocimientos culinarios especiales. ¿A qué esperas?

martes, 7 de abril de 2015

Descubriendo el fuet de pato: exclusivo y delicioso

¿Habéis probado el fuet de pato? En muchos casos es posible que no, ya que es un producto muy poco extendido aún, y, sin embargo, quienes lo prueban no lo dudan: se trata de un producto exquisito, de alta calidad, y de una categoría muy superior a su precio (al menos por ahora…).



Los productos del pato siempre han estado clasificados entre las “delicatesen”, productos exclusivos de “alto standing” y elevado precio. Y aunque hace ya años que cualquier ciudadano medio puede acceder a estos productos anteriormente considerados “de lujo”, lo cierto es que su precio sigue siendo relativamente elevado, acorde con el prestigio que aportan a la mesa que los presente entre sus platos. Hablamos, por supuesto, del foie, el magret, el confit… palabras de origen francés y asociadas a la alta cocina, a la sofisticación y a los paladares más exigentes.

Si nos centramos en el apartado de los embutidos o los productos curados en general, la presencia del pato generalmente se reduce al jamón de pato, un producto que habitualmente se vende en pequeños sobres de unos cuantos gramos y cuyo precio también suele ser superior al de los mejores embutidos ibéricos.

Ninguno de estos productos del pato es de comercialización masiva, pero en el caso del fuet de pato, su exclusividad es aún mayor, pues es un producto prácticamente desconocido, de muy reducida producción. En particular, el que os ofrecemos en Delicias Ibéricas es un producto totalmente artesano, elaborado en el Pirineo Central con ingredientes naturales, que combina el magro de cerdo con el de pato. Pero esto, que a priori puede parecer algo negativo en relación a su calidad, es a la postre algo totalmente positivo en cuanto a la degustación del producto. Porque, al igual que a la carne picada de vacuno se recomienda añadirle un cierto porcentaje de carne de cerdo para darle jugosidad, lo mismo ocurre con este fuet de pato, que probablemente resultaría un producto excesivamente seco y duro si sólo se utilizase magro de pato en su elaboración.

Por el contrario, este fuet de pato es un embutido de una finura extraordinaria, que combina los sutiles aromas del buen fuet artesano del Pirineo con el inconfundible sabor de la carne de pato. El resultado es una verdadera delicia, con unos aromas similares al jamón de pato pero con una textura más suave, tierna y jugosa, y sin embargo a un precio sensiblemente inferior. Un producto de verdadero lujo al alcance de todos los bolsillos, y que sirve tanto para un aperitivo o cena informal, como para dar un toque de sofisticación servido como entrante en una comida especial.

En cuanto al maridaje, el fuet de pato es Ideal para acompañar con una de nuestras joyas de Jerez como la Manzanilla Pasada Pastrana, un buen cava como el RecaredoBrut Nature Gran Reserva, o un tinto joven y afrutado como Petit Caus, elaborado con una delicada y aromática mezcla de Merlot, Tempranillo y otras variedades.