martes, 24 de noviembre de 2015

Cómo sostener la copa de vino

Todavía existe confusión entre buena parte de la población sobre la forma correcta de sujetar una copa de vino (y aquí englobamos, cómo no, al cava o champagne, que también es vino, como bien sabemos). A ello contribuyen ciertos mensajes contradictorios que nos vienen de diferentes fuentes, como puede ser lo que a menudo observamos en las series y películas norteamericanas (donde, por cierto, el vino está cada vez más presente).

Pues bien, pese a lo que veamos en el cine o televisión, y pese a lo que quizás hayamos oído decir a nuestros mayores, la copa debe cogerse por el tallo, nunca por el cuenco o cáliz, es decir, la zona destinada a contener el vino. Sí, ya sabemos que los norteamericanos no lo hacen así, y hasta puede que hayamos oído que cogerla por el tallo “es de paletos” o “de finolis”, algo así como estirar el meñique al coger la taza de café… Pero no: el tallo es el sitio correcto para coger la copa de vino, y tiene un porqué (o varios).
La copa se coge así, por el tallo

Razones para coger la copa por el tallo

Existen dos razones principales para coger la copa por el tallo en lugar de por el cuenco, aunque no son las únicas.

La primera, es mantener la temperatura del vino: cogiendo la copa por el tallo, evitamos transmitir el calor de nuestras manos al líquido de su interior. Esto es especialmente importante en el caso de los vinos blancos o rosados (incluidos los cavas, que caen en estas categorías), ya que suelen consumirse a menor temperatura y son, por tanto, más propensos a calentarse con el calor de nuestro cuerpo; pero también el vino tinto se ve afectado si cogemos la copa por donde no debemos. Recordemos que, pese a lo que a menudo se oye por ahí, el vino tinto no debe tomarse “a temperatura ambiente” salvo que estemos en el exterior a la sombra en primavera u otoño, que es en las pocas ocasiones en las que dicha temperatura ambiente coincidirá con la temperatura de consumo adecuada para el vino. El contraste entre esa temperatura idónea para el tinto situada habitualmente entre los 16-20ºC y los 36ºC de nuestro cuerpo es lo suficientemente grande como para entender que también el vino tinto se calentará más de lo recomendable si cogemos la copa por la parte destinada a contener el líquido.

La razón anterior ya es por sí sola lo suficientemente importante como para coger la copa por el tallo sin necesidad de más argumentos, ya que va a afectar directamente a nuestro disfrute del vino, pero no es la única. El segundo argumento que podemos destacar podemos situarlo más bien en el terreno de la estética… pero no por ello debemos considerarlo menor, ya que, como sabemos, de la comida (y la bebida) se disfruta a veces casi tanto con los ojos como con el paladar.

Y es que si cogemos la copa por el cáliz, inevitablemente vamos a ir llenándola de huellas de nuestros dedos, apagando poco a poco la bonita transparencia del cristal, y afeando su aspecto. Ya, ya sabemos que no coméis con las manos ni empujáis la comida con los dedos, pero por muy limpias que las tengáis, el continuo manoseo de la copa terminará por llenarla de huellas. Cogerla por el tallo, además de mantener la temperatura del vino por más tiempo, evitará este feo efecto. Por cierto, aprovechamos para recordar que, si estamos comiendo, es también conveniente limpiarse los labios con la servilleta antes de dar un sorbo al vino, si no queremos que el borde de la copa termine lleno de feas marcas de grasa…

Las dos anteriores consideramos que son las razones más poderosas para sujetar adecuadamente la copa de vino, pero no son las únicas. Si necesitáis alguna más, aquí van unas cuantas, que, si bien puede que sean secundarias, también suman: por ejemplo, sujetando la copa por el tallo, vuestros brindis tendrán un bonito sonido; además, esta forma de coger la copa facilita la agitación del líquido en movimientos circulares, para facilitar la liberación de los aromas secundarios del vino y disfrutar así mejor de la degustación.

¿Necesitáis más motivos? Bueno, pues quizás el último sea éste: que esa es la forma correcta de coger la copa, la que establecen el protocolo y las buenas maneras. Aunque los norteamericanos aún no lo sepan…

Coger la copa por el pie

Puede que aún os quede alguna duda si en alguna ocasión observáis cómo coge la copa un catador profesional, porque en este caso suelen hacerlo directamente por el pie, por la base de la copa. Se trata de un caso especial, una forma “profesional” de tomar la copa para facilitar la contemplación del vino, su agitación, etc. Por otro lado, no es una forma cómoda de coger la copa si estáis sentados a la mesa, ya que cogerla así desde donde está apoyada, o para dejarla, es prácticamente imposible. No es un modo apto, pues, para tomar la copa a ratos y tomar unos sorbos, sino que está más destinado a mantenerla en la mano durante bastante tiempo.

Se trata, por tanto, de una forma válida de coger la copa de vino siempre que estemos en el contexto apropiado: podéis hacerlo si os resulta cómodo y estáis participando en una cata, o de pie en un cóctel, o tomando unas copas en la barra. Pero cuidado, ya que cogida de esta forma, la copa es más inestable, y ante cualquier empujón o codazo accidental es más fácil que su contenido acabe derramado sobre vuestra camisa o la del vecino. Recomendamos, por tanto, reservar esta forma de coger la copa a los verdaderos expertos.

¿Y cogerla con tres dedos?

Hay otra forma de coger la copa que está relativamente extendida, y es hacerlo con dos o tres dedos apoyados en la base del cáliz, y el resto en el tallo. Podríamos decir que es una situación intermedia entre coger la copa directamente por el cuenco o hacerlo íntegramente por el tallo. ¿Es válida esta forma de tomar la copa?

Bien, lo cierto es que no podemos negar que, si se hace con estilo, ésta puede ser una forma bastante elegante de sujetar la copa, y podemos considerarla aceptable desde un punto de vista de etiqueta en la mesa. Sin embargo, no es lo ideal si queremos evitar al máximo lo que planteábamos al principio, es decir, calentar el vino o dejar huellas en la copa.

Por lo tanto, si queréis disfrutar de vuestra bebida favorita en las mejores condiciones, insistimos: tomad la copa por el tallo.


Una imagen vale más que mil palabras:

A la izquierda, bien. A la derecha... bueno, es mejor que agarrarla como un vaso, pero no es lo correcto:
Correcto... y no tanto

Alemania 1, EE.UU. 0:
Obama, tienes que leer nuestro blog...

No todos los norteamericanos cogen mal la copa, aunque lo parezca viéndolos en el cine o la televisión. Robert Parker es norteamericano, pero sabe de vinos:
Tú sí que sabes...

Estos también saben. O les han dirigido bien. Por algo la peli iba de afición al vino y se llamaba “Entre copas”:
A vuestra salud

Frank, Claire: vais a calentar el vino… ¡Y cambiad de copas ya, que con esas no hay quien lo disfrute!
¿Con lo que ganáis y con copas del siglo pasado?

Mal, y peor:
Rajesh mal, pero lo de Penny es de traca...

“Mira, se coge así”. ¡Muy bien, Alicia! 
"Aprende, se coge así"

¡Penny! ¡Penny! ¡Penny! (Bernadette, ¿tú también…?)
No la mires así, que tú tampoco lo haces bien, Bernadette...

¡Carrie, el vino se bebe a sorbos, no se engulle! Casi que tu forma de coger la copa ya es lo de menos…
Con esos tragos, no da tiempo a que se caliente...

Claro que siempre puede ser peor…

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