martes, 18 de noviembre de 2014

Gelée de vermut rojo; o cómo convertir unas humildes aceitunas en un plato de alta cocina

Domingo a media mañana. Unos amigos vienen a casa. Les ofrecemos unas cervezas, o quizás una manzanilla (¡de Sanlúcar, no una infusión!), y pensamos en qué sacarles para picar. Con unas simples aceitunas y un poco de gelée de vermut rojo quedaremos como reyes.



Algunas de las preguntas que más nos hacen en relación con nuestros productos tienen que ver con los gelées y con los chutneys. ¿Qué son, y cómo podemos utilizar cada uno de ellos?  Hoy nos centraremos en los gelées.

Un gelée es la forma de convertir en alimento sólido un sabor normalmente ligado a un líquido. Podríamos decir que un gelée es la solidificación de un vino o de una salsa, atrapando en un bocado todo el aroma y el sabor del líquido original. Una transformación que nos abre todo un mundo de posibilidades en nuestra cocina.

En los últimos años se ha ido perdiendo la tradición del vermut para el aperitivo, pero pocos son los que no se sienten seducidos por su sabor, acompañado de una aceituna. Y eso es justamente lo que os proponemos hoy para acompañar esas cañas domingueras matutinas: una tapa de aceitunas cubiertas por una sutil capa de gelée de vermut rojo. O, si tenéis tiempo y paciencia, en lugar de extender el gelée sobre las aceitunas, rellenad cuidadosamente el hueco de cada aceituna (sin hueso) con un poquito de gelée; el efecto será mucho más elegante.



Con cada aceituna, la mezcla de sabores estalla en la boca: la de la oliva fundida con el sabor del vermut artesano. Un aroma intenso y hoy casi olvidado, degustado de un modo que no satura a los paladares modernos, poco habituados quizá a este sabor del vermut: combinado con la cerveza, o con una manzanilla, la aceituna con gelée de vermut se convierte en un bocado exquisito y original. Un aperitivo de alta cocina, con el que sorprender a vuestros invitados o, simplemente, daros un capricho, que para algo es domingo.

Y no sólo para los aperitivos domingueros: como parte de esos entrantes que a menudo colocamos en la mesa como anticipo a las grandes comidas de celebración, unas tapas de aceitunas con gelée de vermut serán un éxito seguro. ¿Verdad que es una forma de lo más sencilla de quedar como reyes?

Por supuesto, podéis probar miles de combinaciones alternativas: simplemente sobre una  pequeña tosta de pan, o acompañando a unas lonchas de queso fresco, o, si sois atrevidos, salpicando pequeños trocitos aquí y allá sobre una ensalada… El sabor del vermut lo cambia todo, ¡sólo es cuestión de echarle imaginación!

Otro día hablaremos del gelée de Pedro Ximénez, el compañero perfecto de las carnes y los quesos de cabra… ¡Nos vemos!

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